Cómo se escriben estos artículos
Escribo en este blog desde 2011, con interrupciones largas. Casi todo lo que hay aquí trata de tecnología y de lo que hace con nosotros: inteligencia artificial, transformación de sectores, trabajo, regulación y, de vez en cuando, filosofía de la mente. Elijo los temas yo. No hay contenido patrocinado ni encargos disfrazados de artículo. En la sección de lecturas hay enlaces de afiliado, y lo digo porque está ahí: no condicionan qué recomiendo ni qué digo de cada libro.
De dónde sale lo que cuento
De fuentes que se pueden consultar: ensayos y artículos académicos, documentación de los propios fabricantes, prensa, informes de reguladores y conversaciones con gente que sabe del asunto. Si un dato es una cifra, va con su origen y su fecha. Si es una estimación mía, también lo digo, porque no es lo mismo un número medido que una corazonada.
La verificación
Antes de publicar repaso las afirmaciones una por una: qué dice la fuente, si la cita es literal, si la fecha es la correcta y si el dato sigue vigente. Las piezas de 2026 pasan por una lista de comprobación. En la última fueron 45 afirmaciones: 41 quedaron como estaban, tres necesitaban matiz y una era falsa. Se corrigieron las cuatro antes de publicar. Las citas de otros se traducen al español y el original queda enlazado cuando importa el matiz.
Dónde entran las herramientas de IA
Escribo con modelos de lenguaje como apoyo, y lo digo en cada pieza donde eso ha pasado. No es solo un experimento: escribo sobre inteligencia artificial y me parecía incoherente no explorar en primera persona lo que describo —qué aporta un modelo a un texto, dónde falla, qué parte del trabajo sigue siendo de una persona—.
El proceso ha cambiado rápido. Los primeros textos de esta etapa se apoyaban en un chatbot al uso: buscar documentación, discutir enfoques, desatascar primeras versiones. Hoy el apoyo es otro: un harness editorial —un andamiaje de instrucciones, herramientas y verificaciones que envuelve al modelo— que busca y ordena fuentes, prepara primeras versiones por secciones a partir de un esquema mío, comprueba que una cifra aparece donde creo y mide el estilo contra mi propio corpus de textos anteriores. Lo que no hacen: decidir el tema, elegir la tesis, ni sustituir la lectura de las fuentes. Los datos que se publican los he comprobado yo, y la edición final es mía.
Cuando la ayuda fue instrumental (una búsqueda, una tabla extraída de un PDF, una revisión de enlaces) no pongo nota, porque el aviso sirve para decir quién escribió y ahí no hubo texto de máquina.
Los errores
Cuando encuentro uno, lo corrijo en el texto y lo anoto al final si cambia el sentido de lo publicado. Si ves algo que no cuadra, escríbeme. La corrección es más rápida que la discusión sobre si lo es.
Desde cuándo
La nota de método aparece en las piezas publicadas desde 2023 que se escribieron con estas herramientas, que es cuando entraron en el trabajo diario. Lo anterior se escribió sin modelos y no lleva aviso.